Esta es la primera receta que voy a publicar y realmente estoy entusiasmado. Se trata de una de las bases de la repostería creativa y es cómo hacer un buen bizcocho que sea resistente y absorba los sabores de las cremas que vamos a aplicar después. 

He probado mogollón de recetas de bizcochos y para ser sincero siempre salen bien y están muy ricas y todo eso, el único problema que personalmente le veo es que al final los sabores quedan un poco tapados y ademas, si a esto añadimos que muchas recetas llevan mantequilla o aceite y los rellenos que suelen ser de crema mantequilla el resultado es bueno pero puede resultar pesado para la persona que come la tarta y por que no decirlo, muy laborioso para quien la realiza. Hay que contar con que este tipo de tartas tienen muchas elaboraciones posteriores al horneado del bizcocho.

Así que ¿por qué no optar por una opción que nos hace el proceso un poco menos costoso y el resultado es casi mejor? ¡Ojo! esta receta es únicamente para tartas de fondant, para tartas semidesnudas o para comer sólo el bizcocho hay otras miles de recetas, así que si tu propósito no es este primero, por favor abstente de hacer esta receta.

«Esta receta es únicamente para tartas de fondant, si este no es tu propósito hay otras miles de recetas»

Ahora bien, vamos con la receta. He pensado que seguramente en casa tengas un molde de 15 o 20 cm de diámetro y es suficiente para empezar:

Ingredientes:

4 huevos tamaño «m» (o unos 200gr. aprox.)

120gr. de azúcar blanca granulada

120gr. de harina de trigo todo uso

6gr. de harina de maíz (maicena)

El primer paso que vamos a hacer es poner los huevos y el azúcar en el vaso mezclador de la batidora o bol si lo hacemos con una batidora de mano.

Batimos a velocidad alta durante 10 minutos hasta que se forme el llamado punto de letra ¿qué es esto del punto de letra? pues nada mas que y nada menos que una referencia para medir la textura que alcanza la mezcla al batir los huevos durante mucho tiempo, el batido añade aire a la mezcla hasta que esta triplica su volumen, como si de un merengue se tratara. Sabremos que esta bien realizada cuando seamos capaces de levantar el globo de la batidora y con la masa que cae hacer una letra completa o signo de infinito de una manera continua. 

Paso dos. Una vez terminado el tiempo de batido y comprobado que podemos hacer el punto de letra hay que añadir la harina de trigo y de maíz. Con un colador podemos tamizar directamente las harinas encima del vaso con el batido de huevo y azúcar. Ahora sólo hay que integrar las harinas con la ayuda de una lengua de repostería y mediante movimientos envolventes para no perder el aire que incorporamos al batir los huevos. Hay que asegurarse que no queda nada de harina en el fondo o paredes del bol pero no hay que sobre batir la mezcla, sólo hasta que deje de haber grumos en la masa.

Paso tres. Encender el horno por arriba y por abajo a 180 grados y engrasar el molde que vamos a utilizar para el horneado. Yo suelo usar una spray desmoldante pero si no tienes puedes hacerlo con mantequilla o aceite y un poco de harina distribuida por el fondo y las paredes del molde.

Paso cuatro. hornea tu bizcocho durante 30 – 35 minutos aproximadamente y dejarlo reposar un poco antes de retirarlo del molde cuando lo saques. Ahora llega el momento de decidir si vamos a esperar que se enfríe para utilizarlo. Envolverlo con papel film para usarlo al día siguiente o si lo vamos a congelar para tenerlo de reserva. Todas estas son opciones son las que suelo utilizar dependiendo de la planificación de pasos tenga programada.